La Generalitat de Cataluña ha activado todos los protocolos de alarma. Y no, esta vez (y sin que sirva de precedente) no es por la opresión del todopoderoso Estado español, ni por un nuevo 155. Ni siquiera se trata de los presos políticos. La temida avispa asiática se está multiplicando a una velocidad hasta ahora desconocida: y ha llegado para quedarse.

Y es que la Vespa velutina sigue su rápida expansión por Europa. Desde los primeros casos detectados en 2004 en Francia (donde ya ocupa prácticamente todo el territorio), las colonias de esta especie especializada en alimentarse de abejas de la miel se han extendido por otros siete países europeos (España, Italia, Portugal, Alemania, Bélgica, Suiza y, puntualmente, Reino Unido).

En España, en la actualidad, la avispa asiática está presente por lo menos en ocho comunidades autónomas; principalmente en la zona norte, desde Galicia hasta Cataluña.

La novedad más destacada de la invasión de esta especie en nuestro país durante lo que llevamos de verano ha sido la detección del primer nido de estas avispas en la ciudad de Barcelona.

La sorpresa en este caso reconocido por la Generalitat de Cataluña el pasado viernes 13 de julio es que el nido se encontraba en un jardín anexo al edificio histórico de la Universidad de Barcelona, junto a la plaza Universidad, el pleno centro de la capital catalana. Una semana antes, agentes rurales retiraron un nido de la misma especie en Mollet del Vallès y pocos días antes habían realizado una intervención similar en Vallirana.

Los datos recogidos durante los últimos años por el cuerpo de Agents Rurals, de la Generalitat de Cataluña, permiten tener una imagen certera de la rapidez con la que este insecto se está extendiendo en Cataluña, donde está presente ya en casi la mitad de las comarcas.

La avispa asiática está considerada como una de las principales amenazas para el mantenimiento de la actividad de los apicultores, puesto que en algunas zonas provoca la destrucción masiva de colonias de abejas de la miel.

Los esfuerzos por erradicar la avispa asiática se deben, principalmente, al impacto ecológico que produce. Se trata de una especie exótica predadora de la abeja productora de miel y también de otros polinizadores. Su presencia tiene por tanto también un impacto socioeconómico al incidir sobre el número de las colmenas melíferas.